Una casa en el Parque Principal de Sonsón para dormir, comer y encontrarse.
Inspirados en el universo amarillo de Albert Espinosa
Son las personas que aparecen y nos cambian algo. A veces se quedan años; a veces, una conversación. Se van, pero es como si nunca se hubieran ido.
Es lo que hacemos al respecto: no dejarlo para después. Recibir bien, servir el mejor plato sin esperar la ocasión especial, escuchar con atención.
Uno es el encuentro. El otro es la decisión.
Habitaciones sencillas y cálidas en una casa de balcones frente al parque, desde $50.000 por persona la noche.
Ver habitaciones →
Sancocho, mondongo, fríjoles y jugos naturales. Una cocina de montaña que recuerda, cambia y sigue descubriendo.
Ver la carta →Una sala para leer o trabajar, un balcón que mira al Parque Principal, un patio de columnas azules y una cocina que no se apaga. Aquí se duerme, se come, se conversa con desconocidos y se vuelve.
El archivo vivo
Quizá la persona que te cambie el viaje está en la habitación de al lado, en la mesa del balcón o sirviéndote el café. Por eso Amarilla quiere ser una casa para esos encuentros.
En el muro guardamos las historias de las personas amarillas de quienes nos visitan. Cuando te vayas, puedes dejar la tuya.
Ir al muro"A mi abuela Rosa, porque su cocina siempre fue un refugio seguro."
— L.M.
"Para Andrés, que me enseñó a no apresurar el tiempo."
— C.T.
"A mis amigos de Sonsón. Esta casa es de ustedes."
— Amarilla
No esperamos a ser grandes para hacer las cosas bien. Empezamos así, desde el primer día.
Garantías laborales y pago justo para quienes hacen posible la casa.
Compramos a productores de la región y cocinamos con lo que da la montaña.
Para huéspedes, vecinos y viajeros: comer, trabajar, comprar, conversar y volver.